Nos pusimos a su lado como siempre había hecho con nosotros". 15 de julio de 2025
"Ruffles llegó a mi casa en 2007. Me encontré con sólo dos perros, una chihuahua rat terrier llamada Cutie que tenía una marca en forma de corazón en el trasero y Ruffles, un pequeño saco tembloroso de ramitas, orejas y cejas. Ruffles fue la elección porque sentíamos que nos necesitaba más.
A partir de ese momento, fuimos inseparables y luchamos para controlar su ansiedad por separación. Se adaptó al adiestramiento en jaulas como un campeón y se educó bien en casa, incluso en un pequeño apartamento con jardín. Nunca fue muy hábil con los trucos y el adiestramiento, pero su inteligencia emocional no tenía parangón. Se pegaba a los suyos como velcro, jugaba a Get the Salt cuando llorábamos y quería lamernos la cara y, en general, nos ayudó en innumerables triunfos y pruebas.
Ruffles se quedó más de 18 años en esta tierra. Cuando su vista y su oído se apagaron, nos quedamos a su lado como él siempre había hecho por nosotros. Su perro hermano, Toby, le arreaba de aquí para allá como la vieja cabra que era.
Creo que la lección que me gustaría que todos aprendieran de Ruffles es que nunca se puede descartar a un perro. Fue entregado a causa de un niño en casa que no tenía buenos límites, y al principio se mostró un poco distante. Pero no tardó nada en reponerse y convertirse en una parte integrante y confiada de nuestro hogar.
Dejad entrar a los perros en vuestras casas y en vuestros corazones. Llegarán a quereros igual que vosotros. Más grande de lo que puedas imaginar.
-Greg
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